Desde el comienzo Dios estableció ritmos: respirar y exhalar, el flujo y reflujo de las olas, una estación de frío y otra de calor, tiempo de sembrar y otro para cosechar.
La mente funciona igual. En ocasiones son tantos los pensamientos, tantas las palabras que no caben en un solo papel y, en otras ocasiones, sobra papel y escasean palabras...
Rob Mariner

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